| ¿Cuáles
son los acontecimientos que marcaron la pauta para dedicar tu vida a la
pintura?
A raíz del terremoto de 1985 mis padres (quienes son regiomontanos)
decidieron regresar a Monterrey, acababa de cumplir 8 años. Vivíamos
en el centro habitacional de Tlatelolco y la experiencia del temblor fue
algo que marcó un parteaguas en mi vida familiar ya que fue un
cambio muy drástico. De estos primeros años de vida quedan
fragmentos de memoria atrapados y en cierta forma la exploración
de mi primera infancia en la ciudad de México dio solidez a mis
obras a partir del año 1997, cuando empecé a trabajar con
el Álbum fotográfico de familia. El vivir la experiencia
de haber perdido todo crea en mí una necesidad de recuperación
de mis propios recuerdos y de mi pasado.
¿Cómo
fue tu formación artística?
Yo soy autodidacta, pero mi necesidad de conocer más acerca del
arte me llevó a asistir regularmente a las exposiciones del Museo
de Monterrey y de Marco. Tenía 14 años y me iba a pintar
a la plaza Hidalgo en el Jardín del Arte, ese fue mi primer acercamiento
formal a la pintura. Un domingo que estaba pintando Sonia Garza Rapport
conoció mi trabajo y me otorgó una beca a través
de la Casa de
la Cultura de Nuevo León y entré al Taller de Experimentación
Plástica, ahí mi maestro fue Esteban Ramos. Más adelante,
a los 18 años, entré al Taller de Ximena Subercaseoux. Después
tomé un curso de dibujo con el maestro Arturo Rivera en la Casa
de la Cultura, un curso con José Montalvo, maestro cubano, y un
taller sobre materiales y técnicas con el restaurador Horacio Cantú.
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Tu
obra se ha caracterizado por desarrollarse de una manera muy independiente
de los demás artistas miembros de tu generación. ¿Cuál
es tu visión al respecto?
Cuando
tuve mi primera exposición individual en 2000, Soy como un
país lejano, sí me consideraba un gran solitario,
porque en ese entonces me sentía muy aislado de lo que estaban
haciendo otros artistas jóvenes. Pero en estos últimos cuatro
años las circunstancias han cambiado, tengo una mayor convivencia
con los miembros de mi generación. ¿Cuáles son esas
circunstancias? Siempre he estado abierto a conocer y reconocer cualquier
manifestación artística: mi forma de creer en la pintura
no se basa en negar lo demás. Mi grupo más cercano de amigos
está integrado por otros artistas: Arturo Marty, Silvia Ordóñez,
Ignacio Salazar, a quienes veo como una generación que tienen la
generosidad de compartir sus conocimientos.
¿Cómo
es tu relación de trabajo con artistas de tu generación?
En el mes de abril de 2002 participé en la exposición colectiva
Lecturas domésticas con Pilar de la Fuente, Manuel
Mathar y Gerardo Monsiváis en el Centro de las Artes de Nuevo León.
Esta experiencia fue un primer acercamiento entre nosotros y en cierta
forma aunque no nos conocíamos, al conversar nos dimos cuenta que
teníamos puntos en común como el humor negro enfatizando
las rutinas de la vida cotidiana y familiar, a pesar de que todos veníamos
de entornos distintos y de que nuestra forma de trabajo es muy diferente.
¿Cuál es tu posición ante las posturas que apelan
al agotamiento de la pintura como medio expresivo en el arte?
Yo creo que la pintura se sigue defendiendo sola. Creo que mi posición
es la de creador joven que se vale de un medio expresivo que ya tiene
una historia consolidada. Para mi más reciente exposición
individual Miedo de mí redacté un texto en el
cual menciono que los que desprecian la pintura son aquellos que no tienen
interés en desarrollarla ni en conocerla. Porque considero que
las posibilidades que tiene la pintura como discurso, como influencia
y como fuerza para el espectador siguen siendo el primer acercamiento
al arte y a su historia.
¿Cómo
has estado vinculando en tu obra nuevas temáticas?
Cada exposición obedece en cierta forma a la conclusión
de un trabajo y a la vez a un inicio de nuevas etapas. En Miedo
de mí quería dejar claro el contexto de diversidad
que ha tomado mi obra, a través de piezas como El flautista de
Hamelín o El mármol Segal, en la cual se observa una familia
de mármol teniendo de fondo una superficie en rojo, referencia
que sigue vigente a través del concepto de la transformación.
La identidad falsa o la representación son otras temáticas
recurrentes, así como la reiterpretación que hago de temas
de la pintura considerados como clásicos o ciertas obras maestras
de la historia del arte.
¿Crees que Monterrey sigue siendo una
plataforma importante para el desarrollo de tu obra?
Monterrey sigue siendo en México una de las plazas más importantes
desde la cual se produce arte, sigue siendo un trampolín para los
artistas emergentes y va a seguir siendo mi casa durante toda mi vida.
¿Cuáles son tus próximos
proyectos?
Tengo proyectos para exposiciones en Madrid y en Houston, así como
ferias de arte. Algo que uno aprende es que no te haces artista con una
sola exposición, por más éxito que tengas, por más
ventas que logres, por más personas que visiten la muestra o por
dar muchas entrevistas, te das cuenta que la producción de arte
es un proyecto de vida y hay que darle una continuidad para darle una
vigencia y una justificación a tu propia obra.* primer acercamiento
al arte y a su historia. |